Tengo malas noticias: El TTIP sí que es asunto tuyo

Ya sé que se te acaban las vacaciones, que tu cuñado te tiene frito, que las canas avanzan torturándote con el vértigo de hacerte viejo, que tienes que pintar la humedad del salón, que de este mes no pasa apuntarte a un gimnasio y que no sabes cómo diablos vas a afrontar los gastos de la vuelta al cole en septiembre. Sé que cuando lees “TTIP” en un titular descartas automáticamente leer la noticia, porque es un tema lejano, complicado, frío y tedioso, que sólo concierne a los economistas y a gente que se come mucho el tarro. Pues lamento traerte malas noticias, amigo, pero resulta que sí: el TTIP es asunto tuyo. Tan tuyo que va a cambiar tu vida, la mía y la de todos los que están a nuestro alrededor.

Para que te hagas una idea: te van a cambiar las reglas. Vas a perder derechos que creías que eran irrenunciables, vas a dejar de vivir en una zona en la que las leyes las deciden los estados para pasar a vivir bajo las leyes de las multinacionales. Ellas lo tienen todo planeado, les parece que no son lo suficientemente ricas y tú lo suficientemente pobre, así que ahora mismo vienen hacia aquí dispuestas a tumbar derechos sociales, leyes medioambientales y de seguridad alimentaria. A bajar salarios, a imponer el fracking, a privatizar cualquier servicio de interés público y en definitiva, a tomar el control del poder por encima de los estados y los ciudadanos para expoliar todos los recursos naturales y económicos que ahora crees que te pertenecen.

Somos una presa muy golosa: si consiguen ponernos sus garras encima, las multinacionales controlarían a quienes poseemos el 40% del poder adquisitivo mundial. Mucha pasta para dejarnos tranquilos. No es que tengan nada especial en nuestra contra, ni que les caigamos mal. No es nada personal, solo negocios.

Amigo, ahora mismo se está cocinando en Europa un nuevo marco para las grandes multinacionales de Estados Unidos y la Unión Europea del que no quieren que sepamos nada. Las negociaciones se están llevando en absoluto secreto, y apenas  se ha filtrado algún pequeño detalle.

Para llevar a cabo su misión de despojarte de lo tuyo y hacerse más asquerosamente ricas, cuentan, entre otras cosas, con tu colaboración. Cuentan con que pienses que no es asunto tuyo, con que desconectes cuando oigas hablar del TTIP, con que no quieras molestarte en enterarte de qué diablos va eso y cuáles serán sus consecuencias. Cuentan con que estés muy ocupado con tu vida, con que tengas problemas más inmediatos que resolver y con que todo esto del TTIP te resulte tan tedioso que te la puedan colar sin que te enteres.

Cuentan con complicarte el acceso a la información, con desinformarte a través de los medios de comunicación en su poder y con que te pierdas en falsos debates que ellas mismas instigan.

Cuentan con llevar a cabo su operación en secreto, para que cuando se firme el TTIP sea un hecho consumado y tú ya no puedas hacer absolutamente nada. Ha habido alguna filtración, pero hasta los europarlamentarios tienen acceso restringido a la documentación de lo que se está negociando.

Y cuentan, y esto es muy importante, con conseguir que se aprueben unos tribunales de arbitraje llamados ISDS. Esto quiere decir que las grandes multinacionales se pasarían por el forro los tribunales ordinarios que tenemos en Europa y montarían su propios tribunales paralelos en los que poder demandar a los estados que osen llevarles la contraria en su desmedido afán por quitarnos lo nuestro. Para que te hagas una idea, un tribunal de arbitraje fue el que utilizó Philips Morris para reclamar a Uruguay dos mil millones de dólares,  por poner en marcha una campaña antitabaco que la tabacalera consideraba que había perjudicado sus intereses de seguir forrándose vendiendo su mortífera mercancía.

Las multinacionales tienen mucha pasta, mucho poder y muchos políticos cogidos por sus partes más innobles. Tienen mucho tiempo y recursos para planear cómo venir a saquearte. Cerrar los ojos y taparte los oídos no te salvará de ellas. Hacerte un ovillo y colocarte en posición fetal no te salvará de ellas. Solo estando alerta, prestando atención, leyendo sobre qué significa el TTIP y formando parte de los ciudadanos que rechazamos activamente esta nueva argucia de las multinacionales, conseguirás que salgamos indemnes de ésta. Estamos en tus manos, amigo.

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