Las personas inadaptadas mueven el mundo

Los alemanes, si me permiten la generalización, son muy buenos cumpliendo normas. No hace falta que los vigilen, ellos cumplen las normas simplemente porque es lo que hay que hacer.  A los españoles esto siempre nos parece envidiable, muy de países civilizados, eficientes… y sin embargo, muchas veces me he preguntado si es tan bueno cumplir siempre las normas. La desobediencia, la inadaptación, la diferencia, el romper la uniformidad… son conceptos que tienen muy mala prensa. Es verdad que convivir en sociedad implica cumplir un montón de normas, pero también lo es que para el establishment es muy cómodo tenernos siempre calladitos, ordenados, obedientes y alineados.

Tengo entendido que cuando a los soldados nazis que asesinaron a civiles indefensos, hombres, mujeres y niños, fusilados, asfixiados con gas​, muertos por hambre, por trabajos forzados y torturas en los campos de concentración, les preguntaron cómo podían haber hecho algo tan espantoso, se mostraron muy sorprendidos y dijeron que ellos sólo cumplían órdenes. ¿Qué otra cosa podían hacer? Obediencia debida, se llama. No piensas, no cuestionas las órdenes, solo las cumples porque eso es lo que se hace con las órdenes: cumplirlas. Entre otras cosas porque, si no las cumples, podría venirse abajo el sistema… el sistema nazi, en aquel caso. ¿No hubiera sido maravilloso que muchos soldados nazis se hubiesen descolgado como antisistemas? Ojalá hubiesen cuestionado las órdenes, hubiesen desobedecido, se hubiesen rebelado contra las normas. Habría sido bonito. Pero muy pocos alemanes se rebelaron, simplemente aceptaban la situación. Y sin embargo, algunas alemanas sí lo hicieron. Me llaman poderosamente la atención las Protestas de calle Rosenstraße. Que yo sepa, fue la única manifestación que se hizo durante el nazismo. Convendrán conmigo en que hay que echarle muchas narices para manifestarse contra los nazis. Pero 1.800 esposas de 1.800 judíos tuvieron el coraje de no adaptarse, de no obedecer, de no permanecer calladas. Durante una semana estuvieron manifestándose ante el edificio en el que estaban detenidos. La reacción de los nazis fue, contra todo pronóstico, devolverles a sus maridos. Algunos iban ya camino de Auschwitz y se los trajeron de vuelta. Cabe señalar que los nazis no tomaron ningún tipo de represalia.

Si miramos a la Alemania nazi, vemos claramente que estar adaptado al sistema no es necesariamente algo positivo. Como dijo un pensador hindú: “No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad enferma.”

Muchas veces, las personas incapaces de adaptarse han hecho avanzar el mundo. Fue el caso de Rosa Parks, una humilde costurera negra que dio un cambio radical a la historia de su país. En los años 50 los EEUU no eran un lugar amable para los negros. Existía una cosa que se llamaba “segregación racial”, que quería decir que los negros no podían compartir espacios públicos con los blancos. No podían ir a las mismas escuelas, no podían tomar café en las mismas cafeterías, ni podían sentarse con los blancos en los autobuses.  Pero un día, Rosa Parks, la humilde costurera negra Rosa Parks, decidió que estaba cansada de esas normas. Que no se sentía cómoda con ese sistema. Que no le daba la gana de adaptarse a unas leyes que no le parecían bien. Así que no cedió su asiento a un hombre blanco que entró en el autobús. Al final el conductor llamó a la policía y fue detenida por perturbar el orden público. Eso fue el chispazo que movilizó la lucha por los derechos civiles de los negros en los Estados Unidos. Rosa Parks no era nadie, era una persona insignificante. Pero era una inadaptada a un sistema racista y, por no amoldarse, cambió el mundo para mejor.

Tal vez desobedecer, incumplir las normas, ser antisistema, en ocasiones tenga sentido, y el que haya individuos que no se adapten pueda resultar beneficioso para la sociedad. Tal vez a ustedes, a veces, aunque solo sea de vez en cuando, también les cueste adaptarse a algunas situaciones en sus vidas personales, en el trabajo, como ciudadanos… Y si esto les ocurre, tal vez se quieran replantear si esa realidad, esa situación, ese sistema, merece que se adapten o no. Si tal vez su propia desobediencia puede redundar en el bien común. Porque en la vida, de vez en cuando, uno debe plantarse y marcarse un rosa parks.

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