No sé si fue así, pero así lo recuerdo

Recuerdo que nos colaron la ley Sinde, y nos cabreamos mucho. Recuerdo que pensamos que los lobbies estaban detrás de las decisiones del gobierno, y que el PP y el PSOE se presentaban con siglas distintas, pero en realidad llevábamos 30 años votando a los mismos. Yo recuerdo cuando Rubalcaba apaleó a los españoles que salieron a la calle a decir hasta aquí hemos llegado. Recuerdo jóvenes golpeados y ancianos sangrando en el suelo. Recuerdo cuando acudía con miedo a las manifestaciones del 15M. Recuerdo cuando la gente de mi alrededor me miraba con incredulidad o con desconfianza o con sorna, si les hablaba del fin del bipartidismo. Recuerdo cuando se reían en mi cara por votar a Equo, y tuve que explicarles qué era Equo, jamás habían oído nombrarlo. Porque Mercedes Milá y Jorge Javier no hablan de Equo.

Recuerdo cuando nos llamaron perroflautas y antisistema, piojosos, vagos y maleantes. Recuerdo cuando la prensa fue una vez más cómplice de los corruptos, y nunca sacaban las masivas manifestaciones si no era para desvirtuarlas. Sólo las sacaba, así lo recuerdo, el 20minutos. Ni El País, ni El Mundo, ni por supuesto el ABC y la Razón. Ni el Confidencial. Sólo el gratuito 20minutos sacaba noticias objetivas sobre las manifestaciones. Recuerdo cuando El Mundo, entonces capitaneado por el ahora paladín del periodismo honesto Pedro J., sacó una foto en la que recortó una pancarta del 15M para que pareciera que decía ETA. Recuerdo cuando César Vidal relacionaba el 15M con ETA.

Recuerdo cuando un conservador con información privilegiada, con relaciones privilegiadas, con un puesto privilegiado, me dijo con benevolencia y mal disimulada superioridad intelectual, como quien le habla a una niña: “Créeme, esas protestas se van a quedar en nada. Aquí no va a pasar nada, no va a cambiar nada”. Pero recuerdo que, de repente, cambió todo.

Recuerdo que no había manera de reducirnos, ni asustarnos, ni disuadirnos de explorar el camino hacia una democracia real. Recuerdo que todas las páginas del periodismo español puestas a su servicio no les servían de nada, ni les servían los palos, ni las multas, ni las leyes mordaza. Recuerdo que cada vez éramos más, que cada vez temíamos menos. Recuerdo a personas de más de ochenta años diciéndome que en las próximas elecciones votarían a Podemos.

Recuerdo un Rey que huyó, un banquero entrando en la cárcel, corruptos inflándose a Orfidal para poder conciliar el sueño mientras esperan que la UCO llame a su puerta. Recuerdo al bipartidismo corriendo como pollo sin cabeza.

No puedo aseguraros que haya ocurrido así, sólo sé que así lo recuerdo.

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